El punto de partida
El sitio estaba sobre WordPress, con la pila habitual de plugins. Para un sitio personal era una configuración más compleja de lo necesario. Había empezado a publicar en tres idiomas allá por 2020, pero cuando dejé de necesitar clientes extra, ese hábito de publicación se fue diluyendo hasta parar.
A inicios de 2026 leí bastante sobre los resultados que Claude estaba dando a mucha gente (desarrollo, SEO, operaciones). Después de años viendo pasar modas de marketing, tiendo a coger todo este tipo de entusiasmo con pinzas. Pero quería probarlo de primera mano.
Cuando empecé, el sitio tenía cerca de cero tráfico orgánico real; lo poco que se movía en analítica eran picos de bots de IA rastreando el sitio. Lo había dejado de lado y ya no me preocupaba por él. Eso lo convertía, justamente, en el sitio perfecto para experimentar: sin riesgo real. Y, sobre todo, casi no generaba leads.
Por qué reconstruí el sitio en Astro
Tras asumir que mi WordPress probablemente no era la base ideal para competir bien en rendimiento y resultados, decidí ir al 100% con Claude y usarlo como asistente. Empezamos por elegir una pila técnica simple y lo bastante flexible. Tengo perfil de desarrollador, así que no necesitaba un back office ni nada sofisticado para gestionar el sitio y el contenido.
La pila completa pasó a ser, en lo esencial, Astro v5: salida estática, rápida, sin la carga de plugins, fácil de versionar y de editar directamente. Esa simplicidad se nota en rendimiento: en Lighthouse el sitio puntúa 99–100 en rendimiento, 100 en SEO y en buenas prácticas, y 95 en accesibilidad, tanto en móvil como en ordenador.
Para un sitio de contenido en tres idiomas, esa simplicidad es justo lo que reduce fricción y deja que el trabajo de SEO y contenido sea el que mande, no la infraestructura.
Claude como asistente de SEO
Para la parte de análisis me apoyé en claude-seo, un plugin open source de análisis SEO para Claude Code creado por Daniel, fácil de conectar al flujo de trabajo. A partir de ahí, el sitio empezó a tener, de forma regular, contenido nuevo, contenido antiguo actualizado, enlazado interno mejorado y más.
El patrón de trabajo es consistente: ciclos cortos y repetidos en lugar de una gran reforma puntual. Escribir y traducir a los tres idiomas, revisar lo publicado, detectar enlaces rotos y huecos de contenido, y volver a empezar. Es exactamente el tipo de tarea repetitiva donde un asistente como Claude aporta apalancamiento real.
Por qué el SEO ya no es lo que era
Hay un cambio de fondo que condiciona todo lo anterior: estar en el puesto número 1 de Google ha dejado de garantizar tráfico gratis. Los AI Overviews ocupan cada vez más espacio en la página de resultados, y una parte creciente de las búsquedas termina sin clic, porque el usuario obtiene la respuesta sin salir de la SERP. El trabajo de SparkToro y Datos sobre búsquedas zero-click documenta bien esta tendencia.
Además, cada vez más gente usa plataformas de IA como ChatGPT, Perplexity o Gemini directamente como motor de búsqueda. Y un resultado obtenido a través de una IA tiene, a ojos de mucha gente, un valor de recomendación alto: no es un anuncio ni un enlace cualquiera, es una respuesta.
Eso hace el SEO más complejo y desplaza el peso hacia otras señales: experiencia y autoridad demostrables (E-E-A-T), datos estructurados (Schema.org) bien puestos, claridad de entidad sobre quién eres y a qué te dedicas, y contenido escrito para que una IA pueda citarlo en pasajes concretos. Optimizar para que te citen las IA (lo que se empieza a llamar GEO) es una capa nueva encima del SEO clásico, no un sustituto.
Qué ha pasado desde entonces
Search Console empezó a registrar datos del sitio el 16 de marzo de 2026. En los tres meses siguientes, las impresiones y los clics crecen de forma sostenida desde casi cero, con la posición media estabilizada alrededor de 9,7.
Conviene leer estos números con honestidad. El CTR en Google es bajo, alrededor del 0,1%: muchas impresiones se quedan en visibilidad sin clic, justo lo que cabe esperar en un escenario de AI Overviews y búsquedas sin clic. El valor real no está tanto en esos clics como en lo que no aparece en Search Console: a partir de esa base, el sitio ha pasado a generar llamadas entrantes de forma regular con potenciales clientes de Europa, EE. UU. y Asia.
El detalle que más me interesa: varios de esos contactos mencionan haber sido referidos por una plataforma de IA, para tareas muy específicas relacionadas con su proyecto. No es un volumen masivo ni pretende serlo. Es un sitio personal que estaba apagado y que, con una base técnica mejor y un trabajo de contenido sostenido, ha vuelto a ser un canal de descubrimiento, también dentro de las herramientas de IA donde hoy mucha gente empieza a buscar.
Notas sobre el alcance y lo que no se muestra
Este caso es un experimento sobre mi propio sitio, no una cuenta de cliente. Las cifras de tráfico vienen de Google Search Console y las de rendimiento de PageSpeed Insights; los gráficos de esta página reproducen esos datos reales. La atribución de «me ha recomendado una IA» viene de lo que cuentan los propios contactos, no de un sistema de tracking cerrado, y el periodo es corto con un volumen de leads pequeño. Por eso lo presento con cautela: la dirección es clara, pero es pronto para sacar conclusiones definitivas.
El experimento continúa; este caso refleja una foto fija de mediados de 2026.